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Shearer: si sacan a Haaland de la Premier, mi récord vive

Alan Shearer, máximo goleador histórico de la Premier League, bromea con que la salida de Erling Haaland del fútbol inglés ayudaría a preservar su marca de 260 tantos.

por Julián Ocampo 31 de octubre de 2026 Actualizado el 31 de octubre de 2026 5 min
Alan Shearer con la camiseta de Newcastle United durante un partido de la Premier League.

Foto: carltonreid / CC BY-SA 2.0

Alan Shearer tiene una fórmula sencilla para que su récord de máximo goleador histórico de la Premier League siga intacto: que Erling Haaland se vaya del fútbol inglés. El noruego lleva 120 goles en poco más de cuatro temporadas con Manchester City y, si se queda, las cuentas lo ponen como el candidato natural a superar los 260 tantos que Shearer acumuló en 14 años en la liga.

“Estoy seguro de que se romperá algún día, pero lo disfrutaré mientras dure”, dijo el exdelantero de Newcastle United y de la selección de Inglaterra en The Football Interview. “Si podemos lograr que se lleven a Haaland al Real Madrid o a algún lado en los próximos dos años, entonces todo debería estar bien”, agregó con humor.

Antes de Haaland, el que amenazaba la marca era Harry Kane. El inglés había juntado 213 goles, pero su progresión se cortó cuando dejó Tottenham Hotspur por Bayern Múnich en 2023.

El amor por Newcastle y el costado humano

A dos décadas de su retiro, Shearer se sentó con Kelly Somers para hablar de su vínculo con Newcastle, de su breve paso por la dirección técnica y de su nueva vida en los estudios de televisión. A los 56 años, el ídolo uruguayo recordó que de adolescente pensó que quizás nunca volvería a su ciudad natal: a los 15 se mudó a Southampton y vivió en casa de otra familia.

“No cambiaría nada: una de las mejores cosas que hice fue irme de casa a los 15”, aseguró. “Pero cuando mis hijos llegaron a esa edad, pensé: ¿cómo hicieron mis padres para dejarme ir a esa edad?”. Y recordó la despedida: “Me acuerdo de subirme al tren en la estación central de Newcastle, mirando a mi mamá y a mi papá, con las lágrimas cayendo por la cara de ella mientras el tren salía, saludando con la mano y pensando: ¿es la última vez que voy a vivir en casa?”.

En 1992 dio un paso más cerca de su tierra al fichar por Blackburn Rovers, donde trabajó con Kenny Dalglish y ganó la Premier League, antes de volver a su amado Newcastle en 1996. Su mejor temporada fue la primera: 25 goles en la liga, aunque nunca volvió a levantar un título como jugador: perdió dos finales de FA Cup con un equipo que no cumplió las expectativas iniciales.

De chico, Shearer miraba desde la Gallowate End de St James’ Park a su héroe Kevin Keegan. Años después, firmó con él. “Vi la adoración que tenía. Era como el flautista de Hamelin en Newcastle, todos lo seguían a todas partes”, recordó. “Yo era uno de esos pibes que iba al campo de entrenamiento y a la cancha, y quería un poco de eso”.

El hincha que se disfraza

Convertido en leyenda del club, Shearer pasó diez años en el noreste de Inglaterra y marcó 206 goles en 405 partidos. Ese estatus le juega en contra cuando quiere ir a la cancha como un hincha más: “Mi amigo tiene un pub en Newcastle que se llama Harry’s; me dejan en la puerta y camino desde ahí hasta el estadio. Llevo una gorra y casi nunca levanto la vista, porque tardaría muchísimo en llegar del pub a la cancha”.

“Ellos hicieron eso toda la vida y yo ahora puedo hacerlo y me encanta”, agregó.

Del banco al comentario

Pese a estar retirado desde hace dos décadas, a Shearer no le sobran los fines de semana libres. Es panelista habitual de Match of the Day, comenta partidos de la selección inglesa y participa del podcast The Rest Is Football junto a Gary Lineker y Micah Richards.

En 2009, cuando colgó los botines, dudaba entre la dirección técnica y los medios. Finalmente asumió como técnico interino de Newcastle en las últimas ocho fechas de la temporada. Terminó mal: el equipo descendió y Shearer nunca volvió a un banco de suplentes.

“Newcastle estaba en problemas desesperados y no podía decir que no: estábamos últimos en la tabla, peleando por nuestra vida”, explicó. “Debería haberme dado cuenta de que, cuando firmé el contrato el Día de los Inocentes, no iba a funcionar”.

Aun así, casi sigue: “Siempre sentí que lo iba a intentar de nuevo y quería hacerlo. Tuve un par de entrevistas y me ofrecieron el puesto en Cardiff. Y entonces las cosas cambiaron… y pensé: ¿qué estoy haciendo acá?”.

Esa fue su única experiencia como entrenador. Volvió a los estudios y hoy reparte sus fines de semana entre Newcastle y Salford para Match of the Day. “Es un día larguísimo. Viajando desde Newcastle, tengo jornadas de 19 o 20 horas”, contó. “Lo que la gente no entiende es que tenés que estar brillante y con energía cuando salís en vivo a las 22:30, cuando si estuvieras mirando fútbol todo el día en el sillón, a esa hora ya te estarías quedando dormido”.

De tanto mirar Premier League, al menos puede seguir de cerca la caza de su récord. Y por ahora, duerme tranquilo: las chances de que el noruego emigre al Real Madrid parecen, por ahora, parte de un deseo más que de un plan concreto.

Sobre el autor

Julián Ocampo

Cubre el fútbol argentino e internacional para Podio: Liga Profesional, Copa Libertadores, Champions League y las grandes ligas europeas. Sigue el mercado de pases y cómo se arman los planteles temporada a temporada.

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