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LIV Golf se encamina a su fin tras quedarse sin inversor

La liga anunciará el jueves su cierre tras el retiro de BC Partners. El fondo saudí había dejado de financiarla en abril y en septiembre llegó la bancarrota.

por Florencia Barreto 4 de noviembre de 2026 3 min
Bryson DeChambeau durante un torneo de LIV Golf.

El jueves, un abogado de LIV Golf anunciará en una audiencia judicial que la propuesta para relanzar la liga como LIV 2.0 no es viable, según fuentes cercanas a la negociación. El circuito, que sacudió al golf desde su creación en 2021 y tuvo su primera temporada al año siguiente, se encamina así a su desaparición.

La decisión se conoce después de que la firma financiera BC Partners Credit, que había analizado aportar unos 300 millones de dólares (223 millones de libras) para sostener la nueva versión de la liga, concluyera que no es viable avanzar con el acuerdo. Esa financiación había quedado como alternativa después de que el fondo soberano de Arabia Saudita, el Public Investment Fund (PIF), retirara su respaldo en abril, lo que llevó a la liga a presentar una solicitud de protección por bancarrota en septiembre.

Según esa versión, el inversor se retiró porque la nueva liga propuesta no logró atraer suficientes jugadores.

Una liga que dividió al golf

LIV Golf protagonizó uno de los episodios más turbulentos en la historia del deporte desde su lanzamiento. Figuras de primer nivel se sumaron con contratos millonarios y fueron castigadas con prohibiciones en otros circuitos y en eventos como la Ryder Cup. El PIF invirtió más de 5.000 millones de dólares (3.700 millones de libras), con nombres como Jon Rahm y Bryson DeChambeau atraídos por jugosos acuerdos y enormes premios.

Pero la incertidumbre marcó el año. La temporada 2026 terminó antes de lo previsto y el último evento se jugó el 26 de agosto en Indianápolis. Cuando el PIF anunció su salida en abril, la liga habló de una “evolución estratégica”, con la creación de un directorio independiente, y salió a buscar inversores de reemplazo.

Fugas y promesas incumplidas

Ya habían abandonado la liga figuras como Jon Rahm y Sergio García. La sangría continuó con las salidas de Ian Poulter, Tyrrell Hatton y Graeme McDowell; sobre Rahm se informó que, al irse, se le adeudaban unos 100 millones de dólares (75 millones de libras) del resto de su contrato.

Pese a todo, quienes impulsaban LIV 2.0 aseguraban tener compromisos de coinversores, apoyo del ecosistema del golf y unos 30 jugadores anotados, entre ellos ganadores de torneos mayores. Pero, según fuentes cercanas, los plazos terminaron siendo insalvables y no consiguieron los acuerdos necesarios para seguir adelante.

Lee Westwood, una de las figuras más visibles que se sumó a LIV cuando comenzó en 2022, dijo esta semana que el rediseño todavía tenía potencial para prosperar, aunque “no me presentaron nada que sea aceptable para LIV 2.0”. DeChambeau, que no había revelado sus planes, expresó su deseo de que la liga “exista para siempre”. Además, Mark King, ex ejecutivo de TaylorMade y Adidas, fue designado asesor senior la semana pasada.

El domingo pasado venció el plazo informal para que LIV confirmara sus jugadores para 2027. Ese punto de inflexión, ya superado, parece sentenciar el final de la saga.

Sobre el autor

Florencia Barreto

Escribe sobre tenis y golf. Le interesa la mecánica de los circuitos: cómo se reparten los puntos del ranking, cómo se arman los cuadros y qué explica el rendimiento de los argentinos en el calendario internacional.

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