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Kane, el goleador que juega como mediocampista

El inglés marcó 73 goles la temporada pasada, pero su juego va mucho más allá: Bayern lo usa como un todoterreno que baja hasta su propio área.

por Julián Ocampo 4 de septiembre de 2026 5 min
Harry Kane, delantero del Bayern Munich, durante un entrenamiento con el equipo alemán.

Foto: Brad Tutterow / CC BY 2.0

Harry Kane es uno de los nombres fuertes en la carrera por el Balón de Oro de este año. El delantero inglés metió 73 goles la temporada pasada entre club y selección, la cifra más alta de su carrera, y sin embargo jugó más retrasado que nunca. La paradoja tiene una explicación, y él mismo la cuenta.

“Hasta que no entendés realmente el fútbol y lo que venimos hablando, es muy fácil decir ‘quedate arriba, vas a marcar’, pero no funciona así”, dice Kane, de 33 años, con una sonrisa cómplice.

El capitán de Inglaterra y del Bayern Munich habló en detalle sobre su rol único, ese que lo hace aparecer hasta en su propia área para juntar la pelota. Su juego, dicen quienes lo conocen, refleja su personalidad: redondo y humilde, adentro y afuera de la cancha.

Un rol que evolucionó con el fútbol moderno

La temporada recién empieza, pero Kane no se duerme en los laureles. Con apenas cinco días de pretemporada encima, jugó los 90 minutos en la victoria 2-1 sobre Borussia Dortmund que le dio al Bayern la Supercopa de Alemania. Y su rol exigente no le pesa.

Según datos de STATSports, la empresa de tecnología deportiva en la que Kane invirtió, en las últimas seis temporadas su distancia recorrida, sus sprints de alta velocidad y sus aceleraciones aumentaron un 8%, un 22% y un 42%, respectivamente. Todo, mientras el fútbol europeo cambiaba hacia una presión hombre a hombre cada vez más intensa.

“En los últimos cinco o seis años, la presión hombre a hombre creció”, explica Kane. “El fútbol europeo es físico y los mejores equipos intentan recuperar la pelota arriba, confiando en que sus defensores y mediocampistas ganen sus duelos individuales”.

Frente a ese escenario, los grandes clubes se llenaron de atletas y dribladores brillantes. Kane, que no se destaca por el regate y admite que “no es el más rápido”, encontró su propia manera de prosperar.

La jugada que lo resume todo

Contra el Dortmund hubo un momento que lo pinta de cuerpo entero. Kane bajó a recibir, dos rivales lo rodearon, y con un movimiento de cuerpo sacudió a Waldemar Anton, Daniel Svensson y Jobe Bellingham, abriendo todo el campo desde la mitad de la cancha. Su dribling es cerebral: la velocidad de pensamiento le resuelve problemas que otros intentan resolver con los pies.

Vincent Kompany, su entrenador en Bayern, lo definió así: el rol de Kane es 50% trabajo dirigido y 50% decisión propia. “Es en parte instinto, usar mi cerebro futbolístico y sentir lo que pasa en la cancha”, dice Kane. “Si quiero bajar y ver si el central realmente me sigue, puede que me marque en el mediocampo, pero ¿me va a seguir hasta mi propia área?”.

“Después de los primeros cinco o diez minutos, entendés cómo va a jugar el rival, y eso dicta cómo juego yo”, agrega.

De nueve solitario a diez en dupla

Kane construyó su reputación como nueve de área, pero hoy se identifica como un diez, jugando en dupla ofensiva. “Siento que mi posición ahora es como uno de los dos diez, y trabajamos juntos”, dice. “Podemos hacer una sobrecarga en un costado, y eso genera un problema para los centrales rivales: a quién marcan”.

“Cuando sos el nueve solo, te pueden marcar dos centrales y te cuesta tener la pelota. Dependés de que los demás te encuentren”, explica.

En un clip de la temporada pasada, se ve a Kane bajar al medio y a Luis Díaz ocupar el centro. “Lucho juega como uno de esos diez. Yo salgo para crear espacio y él entra por el medio”, cuenta. La distracción arrastra a un mediocampista rival, Joshua Kimmich mete el pase filtrado y Díaz define la jugada.

“Siempre que estoy en esa posición, a unos 20 o 25 metros del arco, busco sacar el remate”, dice Kane. “Al jugar retrasado cuando la jugada se desarrolla, termino llegando como diez al borde del área, que es una de mis grandes virtudes, o entro por detrás de los defensores sin que nadie me marque”.

El arte de complementar a sus compañeros

El segundo clip es de la Champions League ante Club Brugge. Kane nota que el rival lo marca con el mediocampista de contención, no con un central, y lo explota. Sin tocar la pelota, su movimiento diagonal arrastra a su marcador y le abre el espacio a Lennart Karl para que defina al ángulo.

“Con Jamal Musiala y Lenny, que son tan buenos recibiendo y driblando, hay veces que me quedo más arriba y hago corridas al espacio”, explica. “Sin cambiar demasiado mi juego, trato de complementar a los que tengo alrededor”.

“Cuando Lenny agarra la pelota en esos huecos, yo hago el movimiento, no siempre para recibir, a veces solo para arrastrar al defensor. Ahí queda uno contra uno contra un central en el medio de la cancha, y eso es peligroso para cualquier defensor”, agrega.

Con el anuncio del Balón de Oro cada vez más cerca, el nombre de Kane suena fuerte, sobre todo por sus 73 goles. Pero lo que se pierde en esa discusión es el resto de su juego: un delantero que juega para el equipo en todas las fases, en todo el campo, y que igual produce números individuales a la altura de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi o Erling Haaland. Él mismo se definió como un jugador que alterna entre el diez, el nueve y hasta el seis. En un fútbol de roles tácticos específicos y muy trabajados, eso es todo un logro.

Sobre el autor

Julián Ocampo

Cubre el fútbol argentino e internacional para Podio: Liga Profesional, Copa Libertadores, Champions League y las grandes ligas europeas. Sigue el mercado de pases y cómo se arman los planteles temporada a temporada.

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