Jackie Bachteler: de luchar por su vida a dirigir en Turf Moor
La entrenadora del Burnley femenino estuvo nueve meses recuperándose de una sepsis que casi la mata. Este domingo dirige su primer partido de local.

Foto: TitiNicola / CC BY-SA 4.0
Jackie Bachteler estará este domingo en el banco de Turf Moor por primera vez como entrenadora del Burnley femenino. Nueve meses atrás, estaba internada en terapia intensiva, sin poder caminar y convencida de que se iba a morir.
La estadounidense de 37 años llegó al club en diciembre de 2025 para trabajar con el primer equipo femenino y la academia masculina. Tres semanas después, fue diagnosticada con sepsis, una infección que puede ser mortal y que la dejó postrada durante días.
El día que todo cambió
Bachteler entró una mañana al centro de entrenamiento sintiendo que “la habitación daba vueltas”. Intentó tomar aire fresco pero no podía respirar. El médico del plantel masculino la revisó: su presión arterial cayó en picada y sus niveles de oxígeno eran muy bajos. La llevaron de urgencia al hospital.
“Para ser honesta, pensé que me iba a morir. Tenía esa sensación en el cuerpo de ‘hasta aquí llegué'”, dijo Bachteler. “Me dieron tratamiento para los pulmones y después quisieron mandarme a casa, pero yo sabía que algo no andaba bien y pedí que siguieran revisándome. Cuando me tomaron la presión otra vez, se había desplomado. No podía caminar, estaba mareada, confundida, y me aparecían manchas en la piel”.
Le hicieron un análisis de sangre y de repente cuatro o cinco médicos corrían hacia ella. Pasó dos días en la unidad de terapia intensiva, con análisis cada 20 minutos. Su familia no podía viajar desde Estados Unidos y su esposa, que vive en Finlandia, estaba atrapada por una tormenta de nieve. Bachteler estuvo sola en el hospital.
Aprender a caminar de nuevo
“Al tercer día intenté pararme y no pude. Las enfermeras me decían que no caminara, y cuando escuchás eso es como una alarma”, recordó. Necesitó ayuda hasta para ir al baño. “Estuve cerca de enfrentar mi propia mortalidad. Te da otra perspectiva de la vida”.
Tuvo que aprender a caminar otra vez. Recién en julio Burnley la recibió de vuelta como nueva entrenadora del equipo femenino. Todavía no se recuperó del todo: sufre el síndrome post-sepsis, con mareos frecuentes y fatiga extrema. Durante un amistoso de pretemporada, hace unas semanas, se sintió mal otra vez.
“Hacía mucho calor y el sol daba de lleno en el banco. Me paré en el segundo tiempo y fue como cuando tomás mucho vino, te levantás y decís ‘guau'”, contó. “Estaba tan mareada que di las indicaciones, hablé con el equipo y después me fui al café y pregunté si podía sentarme en el freezer. Necesitaba calmarme. Empecé a llorar porque mi sistema nervioso todavía se está recuperando”.
El apoyo del club y la familia
Bachteler elogió el respaldo de Burnley: dice que los médicos del club le salvaron la vida y la conectaron con un especialista respiratorio. También destaca a su cuerpo técnico, al que describe como “fenomenal”. Pero el costo mental fue alto. En mayo, cuando sus padres pudieron viajar desde Estados Unidos, tuvo que irse de un restaurante por un mareo extremo.
“Empecé a temblar y no sabía dónde estaba. Mis padres se pusieron a llorar. Creo que para ellos fue incluso más difícil”, dijo. “Cuando mi esposa pudo verme en el hospital, se largó a llorar por el peso que había perdido. Soy muy atlética y estaba muy en forma, pero no podía caminar. Ella tenía que sostenerme para bajar las escaleras”.
Hoy sigue con terapia respiratoria y lucha contra la fatiga, la niebla mental, la pérdida de memoria y los temblores cuando se agota demasiado. “Estoy en un buen momento, igual. Soy como el 70 u 80 por ciento de la Jackie de antes, y eso es gracias al club, a los médicos y al NHS. Pero estuvo cerca. Si me hubiera ido a casa ese día que en la guardia quisieron mandarme de vuelta, no estaría acá hoy”.
Un partido especial en el Día Mundial de la Sepsis
El domingo, cuando Burnley reciba a Sunderland por la Women’s Super League 2, Bachteler estará en el banco de Turf Moor por primera vez. La fecha coincide con el Día Mundial de la Sepsis, algo que ella considera “poético”.
“No sabía qué era la sepsis antes de esto. Pensaba que era algo que escuchabas en Anatomía de Grey. No entendía la gravedad ni cuánto la pasan por alto los médicos. Es un asesino silencioso”, explicó. “Ojalá pueda usar el partido como una herramienta para ayudar a otros a reconocer los síntomas y que sepan que no están solos. Más del 50 por ciento de los sobrevivientes tenemos el síndrome post-sepsis”.
La experiencia también le cambió la forma de ver el fútbol. “Una derrota es una derrota. Creo en lo que hago y en la gente con la que lo hago. Ahora lo peor que puede pasar es que perdamos un partido”.




