Latte Lath, de las calles de Costa de Marfil al récord en la MLS
El delantero de Union Berlin repasa su historia: llegó a Italia a los 8 años, pasó por ocho cesiones y fue el fichaje más caro de la MLS con Atlanta United.

Foto: Bryan Berlin / CC BY-SA 4.0
Emmanuel Latte Lath tenía ocho años cuando subió a un avión que lo llevó de Costa de Marfil, su país natal, a una nueva vida en Italia. El recuerdo de ese momento todavía lo acompaña: “Empecé a darme cuenta cuando estaba en el avión y vi gente diferente a mí, tenía un poco de miedo”, cuenta el delantero, hoy en Union Berlin.
El marfileño, de 27 años, descubrió a los seis que se mudaría a Europa, pero el viaje recién se concretó dos años después. Dejaba atrás amigos y familia en África occidental, pero se reencontraría con su padre en Italia, algo que cambió su vida.
Un reencuentro que lo marcó
“Era importante porque cuando nací no estábamos tan cerca”, dice Latte Lath. “Él se fue a Italia a buscar una vida mejor, así que no era fácil hablar con él por teléfono todo el tiempo. Extrañaba esa parte de mi padre. Cuando lo vi, fue como una nueva vida, una nueva motivación para estar cerca de él, y entonces todo empezó de nuevo. Parece que tuve dos vidas”.
Esa reconexión lo ayudó a adaptarse, aunque extrañaba la libertad que tenía en África, sobre todo en el fútbol callejero. “Con mis cinco amigos armábamos nuestro equipo e íbamos a jugar contra otra ciudad, no había presión, nada. Eran momentos divertidos, disfrutábamos del fútbol, y era bastante competitivo porque casi siempre terminaba en peleas, así que eran reglas de la calle. Yo era uno de los más competitivos”, recuerda.
El camino por Italia y las cesiones
Cuando llegó a Italia, Latte Lath nunca había jugado con botines ni había formado parte de un equipo oficial. “Era emocionante aprender y mostrar mi potencial”, dice. “Fue difícil al principio porque no sabía el idioma, pero tuve una muy buena persona que me ayudó. No tenía muchos amigos allí, pero yo iba a jugar al fútbol y después a casa, sabía que mi momento iba a llegar”.
En 2015 ingresó a la prestigiosa academia de Atalanta. Dos años después, en su tercera aparición con La Dea, le marcó a Juventus en la Coppa Italia. “Es increíble, inolvidable. La emoción que sentí sigue siendo la misma cuando lo pienso ahora”, asegura. “La semana anterior estaba en casa con mi familia, nos reíamos y decían: ‘imaginá si voy, imaginá’, y una semana después pasó”.
Ese fue su único gol con el club y también su última vez con esa camiseta de forma competitiva. Después vino un periplo de cinco años con ocho cesiones a clubes de Suiza y de la segunda y tercera división italiana. “El fútbol italiano siempre fue uno de los ambientes más difíciles porque hay mucha táctica, muchas reglas”, explica. “No te deja expresarte porque tenés que jugar con demasiadas reglas. Fue difícil dar un paso, pero también difícil mantener los pasos que di, y eso me dio fuerza para tomar una decisión diferente”.
El récord en la MLS y el presente en Berlín
Tras una prolífica cesión en St. Gallen, llegó a Middlesbrough en 2023. Allí encontró a Michael Carrick, el entrenador de entonces, que lo ayudó a asentarse y convertirse en uno de los mejores delanteros de la Championship. “Encontré un buen entrenador y una buena persona. Me dio confianza de inmediato”, dice. “Era una persona tranquila, un entrenador tranquilo, a veces quizás demasiado, pero lo necesitábamos. Siempre sabía qué decirte en el momento difícil o en el bueno”.
Con esa confianza, Latte Lath marcó 29 goles en 67 partidos y consiguió el pase a Atlanta United como el fichaje más caro en la historia de la MLS hasta ese momento: más de 17 millones de libras. Pero su paso por Estados Unidos no cumplió las expectativas y en el verano volvió a Europa, cedido a Union Berlin.
“Llegué acá y estoy sorprendido porque la pasión de los hinchas es una locura. Esto es nuevo para mí. Me da un músculo extra, otra fuerza para hacer las cosas bien”, dice. “Berlín es enorme, me encantan las diferentes culturas, y acá podés encontrar culturas y gente distinta. Creo que puedo encajar porque crecí con amigos y culturas diferentes”.




