El precio de ver deporte en el Reino Unido se dispara
Las entradas para los Ashes, Wimbledon y el GP de Gran Bretaña subieron hasta un 77% en cuatro años. El 95% de los encuestados las considera caras.

Ir a ver deporte en vivo en el Reino Unido es cada vez más caro. Un día de los Ashes en Birmingham cuesta al menos 115 libras, salvo para los socios de Edgbaston. Un asiento estándar para la final de singles de Wimbledon sale un mínimo de 255 libras. Y la entrada general para el domingo de carrera del Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone arranca en 289 libras. Esos son los precios que los hinchas británicos deben pagar en 2027 para asistir a algunos de los eventos más emblemáticos del país.
El costo de acceso al deporte de élite subió fuerte en lo que va de la década, pero las asistencias se mantienen firmes. Incluso para los que miran desde casa, la cantidad y el precio de las suscripciones de TV se volvieron una barrera.The Price of Our Sport, analizó las causas.
Subas que indignan a los hinchas
Cuando se anunciaron los aumentos para 2027, los fanáticos reaccionaron con enojo. En los Ashes, el precio mínimo en Edgbaston pasó de 65 libras en 2023 a 115 en 2027: un salto de 50 libras en cuatro años. En otros estadios como The Oval es todavía más caro. Para comparar, en la última edición en Australia algunas entradas se vendieron a entre 16 y 22 libras.
En Wimbledon, el asiento estándar más caro para las finales de singles será de 400 libras, 50 más que en 2026 y más del doble que en 2017. Aun así, Wimbledon sigue siendo el más barato de los cuatro Grand Slams. Un ticket de Centre Court para el sábado intermedio del torneo cuesta al menos 130 libras.
En Silverstone, la entrada general para el domingo de carrera subió de 189 libras en 2021 a 289 en 2027. El asiento asignado más barato pasó de 276 a 609 libras en cinco años. Para la Ryder Cup 2027 en Adare Manor, la entrada general costará 499 euros (434 libras), contra un máximo de 260 euros (220 libras) en Italia 2023.
El Open y la FA Cup también suben
Este año, un día del Open en Royal Birkdale costó 150 libras, frente a las 95 de St Andrews en 2022. La final de la FA Cup tuvo precios de 50 a 285 libras en 2026, contra 50 a 120 en 2016. “Es ridículo”, dijo Lee Hanlon, hincha de cricket que vive cerca de Edgbaston y decidió no ir a los Ashes por el aumento. “Estoy enojado. Parece que los hinchas normales quedaron afuera, solo va la gente con plata”.
Los organizadores se defienden
Mark Darbon, CEO de la R&A, que organiza el Open, dijo: “Existimos en una economía de experiencias. Vimos un cambio sutil en el valor que la gente le da a pertenecer y a la atmósfera de un evento en vivo”. Y agregó: “Fijamos precios comparándonos con otros grandes eventos deportivos”. Darbon señaló que los costos de organizar el Open subieron un 25% en cinco o seis años, entre 10 y 12 millones de libras extra. “Tenemos que cubrir esos costos”.
Un vocero de Edgbaston dijo: “Nuestros precios de entrada básicos subieron aproximadamente lo mismo que la inflación desde 2023, pero como todo el país, enfrentamos costos crecientes”.
Más hospitality y más suscripciones
Los eventos de prestigio y los estadios nuevos incluyen cada vez más entradas de hospitality, lo que encarece las entradas estándar. Richard Flint, presidente de Seat Unique, explicó: “Cada vez más gente común está dispuesta a pagar por una experiencia especial. Los palcos corporativos se dividen en asientos individuales”. Y añadió: “Los equipos quieren aumentar sus ingresos con esto, sin duda”.
En la TV, la fragmentación de derechos obliga a los hinchas a pagar múltiples suscripciones. Un fanático del fútbol en el Reino Unido necesita Sky Sports, TNT Sports, Amazon Prime y Premier Sports para ver toda la Premier League, la Champions y la Scottish Premiership, además de la licencia de TV anual. Pete Oliver, CEO de DAZN, dijo: “El costo de las suscripciones de entretenimiento va a aumentar con el tiempo. Hay inflación natural, mucha competencia por los derechos, los atletas quieren cobrar más y las ligas hacen lo que les conviene”.
El consultor Pierre Maes advirtió: “A corto plazo, los hinchas que no recurren a soluciones ilegales van a pagar más. Pero llegamos a un techo: precios más altos y más fragmentación llevan a más piratería. La gente no tiene reparos morales con la piratería. A largo plazo, no veo otro camino que un Spotify del deporte. Si no, el deporte perderá fanáticos y atención”.




